Cómo ajustar un bastón inglés correctamente

Cómo ajustar un bastón inglés correctamente

Un bastón inglés mal regulado puede convertir un apoyo pensado para aliviar una lesión en una fuente de dolor de hombro, muñeca o espalda. Por eso, saber cómo ajustar bastón inglés correctamente no es un detalle menor: la altura, el puño y la forma de caminar influyen directamente en su estabilidad y en la descarga de peso sobre la pierna afectada.

El bastón inglés, también llamado muleta de antebrazo, se utiliza con frecuencia tras una operación, un esguince, una fractura, una lesión de rodilla o cadera, o ante dificultades de movilidad temporales o permanentes. Su ajuste debe adaptarse a la persona, al tipo de lesión y a la indicación del profesional sanitario. Las pautas de este artículo sirven como orientación práctica, pero no sustituyen las recomendaciones de su médico, fisioterapeuta o traumatólogo.

Cómo ajustar un bastón inglés correctamente paso a paso

Antes de regularlo, póngase el calzado que usa habitualmente para caminar fuera de casa. Ajustar la muleta descalzo, con zapatillas distintas o con un zapato de suela muy diferente puede alterar varios centímetros la altura final.

Colóquese de pie, erguido y relajado, con los brazos a ambos lados del cuerpo. El bastón debe apoyarse en el suelo junto al pie, sin inclinarlo ni adelantarlo. En esa posición, la empuñadura debe quedar aproximadamente a la altura del pliegue de la muñeca, es decir, donde se dobla la muñeca al extender la mano.

Al sujetar el puño, el codo debe mantenerse ligeramente flexionado, generalmente entre 15 y 30 grados. No debe quedar completamente recto, porque pierde capacidad de absorber impactos, ni demasiado doblado, porque obliga a elevar el hombro y carga la articulación.

La mayoría de bastones ingleses permiten modificar la altura mediante un sistema de tubos telescópicos y un pasador o botón de seguridad. Compruebe que el pasador atraviesa por completo el orificio elegido y que no hay holgura al apoyar peso. Si el modelo incorpora una tuerca, una abrazadera o un cierre adicional, asegúrelo según sus instrucciones.

Ajuste de la abrazadera de antebrazo

La abrazadera debe sujetar el antebrazo sin apretar. Como referencia, su borde superior suele quedar unos dos o tres dedos por debajo del codo. Esta distancia permite doblar el brazo con libertad y evita que la pieza roce continuamente el codo al caminar.

Si la abrazadera queda demasiado alta, puede limitar el movimiento y generar presión en la zona del codo. Si queda muy baja, el bastón se vuelve menos estable y resulta más fácil que se deslice o se enganche. En modelos regulables, ajuste también esta parte hasta que el antebrazo quede centrado y cómodo.

No utilice la abrazadera como único punto de apoyo. El peso debe transmitirse principalmente a través de la mano sobre la empuñadura, no sobre el antebrazo ni el codo. La abrazadera ayuda a mantener la muleta en su sitio y permite liberar la mano durante un instante, pero no está diseñada para soportar toda la carga corporal.

¿En qué lado se usa el bastón inglés?

Cuando se utiliza un solo bastón inglés para descargar una pierna dolorida o débil, normalmente se lleva en la mano contraria a la pierna afectada. Por ejemplo, si tiene dolor, cirugía o limitación en la pierna derecha, el bastón se usa con la mano izquierda.

Puede parecer poco intuitivo, pero esta posición mejora el equilibrio y ayuda a reducir la carga que recibe la extremidad lesionada. Al avanzar, mueva el bastón y la pierna afectada a la vez, y después dé el paso con la pierna sana. Este patrón crea una base de apoyo más estable.

Hay excepciones. Algunas personas presentan problemas de coordinación, debilidad en un brazo, secuelas neurológicas o indicaciones específicas de rehabilitación. En esos casos, la colocación y el patrón de marcha deben ser pautados por un profesional. Si necesita dos bastones ingleses, el ajuste de ambos debe ser simétrico, salvo que su especialista haya recomendado una altura distinta.

Compruebe el ajuste antes de caminar

Una vez regulada la altura, camine unos metros en una superficie plana y despejada. El bastón debe sentirse firme, sin obligarle a inclinar el tronco hacia un lado ni a levantar el hombro. Preste atención a estas señales: si el hombro queda elevado, probablemente el bastón está demasiado alto; si debe encorvarse o estirar el brazo en exceso, puede estar demasiado bajo.

También observe la muñeca. Una presión intensa, hormigueo o dolor tras pocos minutos puede indicar que la empuñadura no tiene una forma adecuada para su mano, que el bastón soporta más carga de la indicada o que la técnica necesita corrección. En personas con artrosis de manos, dolor en el pulgar o poca fuerza de agarre, una empuñadura anatómica o más acolchada puede marcar una diferencia relevante.

El apoyo debe ser seguro y continuo. Revise que la contera de goma esté seca, sin grietas, lisa o deformada. Una contera gastada pierde adherencia, especialmente en suelos mojados, rampas, baldosas pulidas o entradas de comercios. Sustituirla a tiempo es una medida sencilla para reducir el riesgo de caída.

Caminar, sentarse y subir escaleras con más seguridad

Con una sola muleta, el patrón habitual es sencillo: avance primero el bastón junto a la pierna afectada y luego desplace la pierna sana. Mantenga pasos cortos al principio y mire al frente, no únicamente al suelo. Evite avanzar el bastón demasiado lejos, ya que aumenta la inestabilidad y obliga a cargar hombro y muñeca.

Para sentarse, acérquese hasta notar la silla detrás de las piernas. Sujete ambos reposabrazos si están disponibles o mantenga el bastón en una mano mientras usa la otra para apoyarse. Baje despacio y evite dejar el bastón en el suelo lejos de usted, especialmente si tendrá que levantarse sin ayuda.

En escaleras, la regla más utilizada es subir primero con la pierna sana y bajar primero con la pierna afectada y el bastón. Puede recordarlo así: “la pierna buena sube al cielo; la pierna lesionada baja primero”. Si hay pasamanos, úselo siempre que pueda y lleve el bastón en la otra mano. No obstante, después de determinadas cirugías o cuando existe prohibición de carga, la técnica puede cambiar. Respete la pauta que le hayan indicado.

Las rampas, alfombras sueltas, cables, mascotas y pisos mojados merecen especial atención. Un bastón bien ajustado no compensa un entorno con obstáculos. En casa, despejar las zonas de paso suele ser tan útil como elegir una ayuda de movilidad adecuada.

Errores frecuentes al regular un bastón inglés

El error más común es copiar la altura de otra persona. Dos usuarios con estaturas parecidas pueden necesitar ajustes distintos por la longitud de sus brazos, su postura, el calzado o el tipo de lesión. El objetivo no es que el bastón se vea “alto” o “bajo”, sino que permita caminar sin compensaciones dolorosas.

Otro fallo habitual es apoyar el peso sobre las axilas o el antebrazo. A diferencia de las muletas axilares, el bastón inglés se apoya desde la mano. Forzar la abrazadera puede provocar irritación, hematomas o sensación de adormecimiento.

También conviene evitar modificar la altura sin comprobar el cierre. Si el botón no ha encajado o el tubo queda mal fijado, la muleta podría ceder al cargar peso. Revise el mecanismo antes de salir y después de transportarla, sobre todo si se ha plegado o guardado en el coche.

Por último, no prolongue el uso de un bastón por costumbre si su profesional ya ha indicado reducirlo, ni lo retire antes de tiempo por impaciencia. La ayuda correcta debe acompañar la recuperación sin retrasar el trabajo de fuerza, equilibrio y marcha que corresponda en cada fase.

Cuándo pedir orientación profesional

Solicite valoración si el dolor aumenta al usar el bastón, si nota hormigueo persistente en mano o brazo, si se siente inestable o si ha sufrido una caída. También conviene revisar el ajuste cuando cambia el calzado, aparece una nueva limitación física o se pasa de una descarga parcial a una carga mayor sobre la pierna.

En DynaMedz, una buena ayuda de movilidad no se entiende solo como un producto: debe responder a su altura, su fuerza, su lesión y su rutina diaria. Dedicar unos minutos a regular el bastón inglés, revisar su contera y practicar una marcha segura puede darle más confianza para volver a moverse con la autonomía que necesita.

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